Abrazos compasivos.
No sentía la necesidad de abrazar, pero me han enseñado a dar y recibir el abrazo como una cura que disuelve mis temores, mis miedos. Son aquellos abrazos que sanan al contacto con tu pecho, como si algo se liberara, que no dicen nada, o si: ¡cuánto te quiero “joder”!
Son aquellos abrazos que se escriben en un papel, que te seducen, sintiendo la necesidad de perdonar. Son aquellos momentos de silencio en que te gustaría abrazar con el cuerpo roto entregando todo ese abrazo a tu madre que se fue … ella, se fue y nunca te pidió nada.
Son aquellos abrazos susurrados al oído en el silencio de una habitación en penumbra, que te gustaría abrazar la luna que trae los recuerdos más hermosos… por los que tantas veces has muerto y has vuelto a la vida.